martes, 15 de febrero de 2011

Arte & Musica Argentina


CULTURA MUSICAL ARGENTINA

Tango

Esta amalgama de raíces africanas, europeas y criollas, es la contribución argentina a la cultura mundial por excelencia. De origen netamente popular, gestado en suburbios, prostíbulos y conventillos de Buenos Aires, el tango (que significa “lugar de reunión de los esclavos”) es inseparable de la melancolía de su música y letras y la sensualidad y pasión de su danza.

En sus inicios, que arbitrariamente podrían situarse a mediados del siglo XIX, eran la flauta, el violín y la guitarra los principales instrumentos utilizados. A partir de 1900, con la fuerte presencia inmigratoria, se sumó el bandoneón, el cual tomó un protagonismo que dura hasta hoy.
De fecha imprecisa y origen aún más incierto, hay teorías que remiten a sus raíces negras y otras que aseguran su origen inmigratorio. Lo cierto es que a mediados del 1800, los conocidos conventillos de la pujante ciudad de Buenos Aires se llenaban de paisanos del interior, "gringos" recién bajados del barco y varios porteños de pocos recursos que, quizás para diferenciarse o para
generar arraigo, marcaron con impulso propio las nuevas expresiones populares.


Mezcla de códigos cerrados y con lenguaje particular, el tango germinaba en las casas de baile, orillaba el Riachuelo, los boliches de carreros y cuarteadores, los conventillos del barrio sur. Por esos años, muchos de los inmigrantes venían solos y las pocas mujeres que venían se encontraban en las academias o en las casas de citas.

La Buenos Aires de los '80 poco a poco se descubría en las academias y en los teatros. En las comedias, zarzuelas y otras obras, los actores empezaron a cantar y bailar tango. Las academias, también llamadas peringundines, funcionaban sólo bajo autorización en los suburbios o barrios alejados del centro y, si bien en principio eran sólo para hombres, después incorporaron mujeres contratadas para bailar . Los guapos, compadritos y malevos se encontraban en el Café Sabatino, el Almacén de la Milonga y el Viejo Bailetín del Palomar. En los boliches de la calle Necochea de La Boca, empezaba a escucharse esta música alegre, juvenil y pícara que, bajo el ritmo del dos por cuatro, ejecutaban Rosendo Mendizábal, Eduardo Arolas, Angel Villoldo y otros autodidactas que componían sin conocer las partituras.

El tango dejaba de ser exclusivo del arrabal para internarse poco a poco en el centro de la ciudad. Los organitos callejeros lo difundían por los barrios donde era común ver parejas de hombres bailando en las calles.

Esencialmente porteño, muchos escritores consideran que el tango de finales del '80 combinaba
varios estilos de música. En él estaría involucrada la coreografía de la milonga, el ritmo del candombe y la línea melódica, emotiva y sentimental de la habanera. Pero también recibió influencia del tango andaluz, del chotis y del cuplé, a los que se agregan las payadas puebleras y las milongas criollas.

Se cree que el primer compositor de tango fue Juan Pérez, autor del tango Dame la Lata. Sin embargo, es muy probable que hayan existido otros autores y canciones anteriores. Además de la
obra de Pérez, las primeras composiciones fueron El Tero y Andate a la Recoleta.

Si bien sus orígenes todavía polemizan las mesas de café de los tangueros, no se discute el prestigio y reconocimiento que adquirió internacionalmente. Como toda auténtica expresión artística, el tango desentraña nuestra inextricable condición humana, revelando el espíritu porteño. Quizás debido a esta verdad, vive en los barrios de Buenos Aires y en las academias de Japón, en las calles de París y en los centros culturales neoyorquinos.
Carlos Gardel, el “Zorzal Criollo”, fue quien popularizó el tango como canción durante las primeras décadas del siglo XX y se convirtió en el emblema mundial de este género y en un símbolo de la cultura argentina.

A partir de la década del 40, con la consolidación de las industrias culturales locales, en especial la radio y el cine, el tango entró en su edad dorada, con compositores y cantantes como Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Enrique Cadícamo, Tita Merello, Virgilio y Homero Expósito, Alberto Castillo, Enrique Santos Discépolo, Horacio Salgán y Homero Manzi, entre una innumerable lista.

Roberto Goyeneche inició su carrera a mediados de los 50. Sin embargo, fue uno de los tangueros más versátiles, dueño de un fraseo y estilo único que lo ubican transversalmente a lo largo de la historia del tango. Hasta su muerte, en 1994, fue reivindicado por todas las generaciones. Además, el “Polaco” Goyeneche apadrinó la carrera de Adriana Varela, singular cantora que se ha posicionado
como una de las voces femeninas actuales del 2x4.


Entre los 60 y los 70, el tango vivió una renovación de la mano de Ástor Piazzola quien, a través de sus composiciones y su bandoneón, lo llevó a las fronteras musicales con otras músicas, como el jazz. La línea más tradicional encontró en el Sexteto Mayor, Julio Sosa, Leopoldo Federico y Mariano Mores, exponentes que aún mantienen su vigencia.

Otra vertiente del desarrollo contemporáneo del tango está signada por el cruce con otros géneros, resultado de la incorporación de músicos jóvenes que lo han revitalizado a través de la incorporación de la electrónica y el rock. Algunos de esos proyectos son Gotan Project, Bajo Fondo Tango Club y Tanghetto.

En Buenos Aires, tres eventos ya se impusieron en la agenda mundial: son el Campeonato, el Mundial y el Festival de Tango que, desde hace una década, convocan a visitantes de todo el mundo.


Folclore

Conocido como una totalidad, el llamado “folclore nacional” es el género que más subgéneros, matices, estilos y producciones condensa. Cada región del país se caracteriza por imprimir un toque distintivo a su creación, multiplicando aún más la variedad.

Desde la época colonial, el folclore se ha instalado como el género musical que aunó la composición más vinculada con los pueblos originarios y las influencias colonizadoras. La zamba, la chacarera, el chamamé, la baguala, el carnavalito o la copla son subgéneros que encuentran mayor difusión en distintas provincias y que, a su vez, se han nutrido de intercambios con países limítrofes. Los
instrumentos musicales que se destacan son el bombo legüero, la caja, el sicu, el charango y la guitarra.


Su máximo referente es Atahualpa Yupanqui. Autor, compositor, guitarrista y cantor que supo retratar la identidad y realidad de cada región, interiorizándose en las viejas culturas aborígenes. Con precisión y poesía, describió la situación política de los habitantes rurales, denunciando las históricas condiciones de explotación y pobreza. “El arriero” y “Luna tucumana” son, probablemente, sus
canciones más conocidas.


El listado de folcloristas es extremadamente rico y está conformado por artistas de renombre internacional. Algunos de ellos son: Horacio Guarany, Jorge Cafrune, Mercedes Sosa, Eduardo y Juan Falú, Alfredo Ábalos, Sixto Palavecino, Liliana Herrero, Los Fronterizos, el Dúo Salteño, Peteco Carabajal, Los Chalchaleros, Chango Spasiuk, Teresa Parodi, Raúl Carnota y Soledad Pastorutti,
por nombrar sólo a unos pocos.


En la ciudad de Cosquín, en la provincia de Córdoba, desde hace más de 50 años, se lleva a cabo todos los veranos el festival de folclore más importante de América Latina.

FOLKLORE ARGENTINO

Acabamos de narrar en pocas páginas, el lento transcurrir de muchos años. Tantos, como necesarios fueron para que muchas de las cosas, que sin duda convivieron junto a aquéllas que estuvimos relatando, se hundieran en un pasado envejecido y sin recuerdos. Y así se enfrenta esa oscura eternidad de olvido, con la milagrosa permanencia de lo que todavía subsiste entre nosotros. Pero sólo por su pureza y por su condición de bien, alcanzan esta supervivencia que se incrusta en el
presente. Algunos de estos valores que descienden del pasado, mantienen su integridad, sin menoscabo, con una insolente terquedad de siglos. Entre ellos, la expresión sonora de una raza inolvidada, que con suave pero firme mandato desde el tiempo, señorea el lamento de la quena en la quebrada y la opulenta ejecución de la orquesta ciudadana. Este incontenible torrente, por el que se
hermanan muchos de los pueblos de América en su canto, tiene validez entre nosotros por la trascendencia de la gama pentatónica y la vigencia de instrumentos aborígenes.


 


ARTES PLÁSTICAS ARGENTINAS

PERÍODO PREHISPÁNICO


Dentro de este período se destacan las culturas del noroeste,  consideradas como las que alcanzaron el más alto grado de desarrollo  antes de la llegada de los españoles. Eran agroalfareras, basaban su economía en el trabajo de la agricultura y conocían las técnicas de la cerámica, metales y textiles. Ubicados fundamentalmente en los valles de Catamarca y Salta; llevaban una vida sedentaria, se juntaban en grupos que mantenían una considerable cantidad de población y una organización social más compleja que la de los pueblos de la Patagonia y el Litoral. A su vez, este período se divide en: Temprano y Medio (antes del 900 d.C.) y Tardío (900 - 1480 d.C.). Sobresalen las culturas de La Ciénaga, Condorhuasi, del oeste de Salta; La Aguada (período medio) ubicada en Catamarca, sur de Salta y norte de la Rioja hasta el norte de San Juan; Belén y Santa María (1000 de la era cristiana) se localizaron en los valles del oeste catamarqueño y en los de Yacavil y Calchaquí respectivamente.

Vaso modelado zooantropomorfo. Alfarería Condorhuasi, Catamarca.

PERÍODO COLONIAL

Faenas agrícolas en las reducciones mocovíes. Detalle. Florián Paucke

El rasgo que caracteriza a las obras de este período es, como sostiene Héctor Schenone, "El predominio de lo religioso... y la funcionalidad que se otorgó al arte como instrumento persuasivo y transmisor de ideas". Artistas y artesanos trabajaron en función de una comunidad cuya vida social estaba centrada en el templo. La Iglesia misma era una manifestación de esos valores: fachadas-retablo eran el nexo entre los hombres y el espacio sagrado, al interior, los retablos repetían esta función y en ellos los artistas coloniales lograron notables exponentes. Numerosos artistas de origen español e italiano, llegaron a estas tierras y realizaron pinturas y esculturas religiosas y retratos de personajes de la Iglesia y de funcionarios civiles. Merece destacarse que desde el siglo XVII, también llegaron a Buenos Aires numerosos envíos de obras provenientes de talleres europeos.
Una mención especial merece la labor de la Compañía de Jesús: sus arquitectos hicieron templos y edificios para su orden, pero también para otras, e incluso edificios civiles. Entre esos hombres cabe destacar a Andrés Bianchi (1677-1740).

Izquierda: Fiesta de los mocovíes. Detalle. Derecha: Gallegos en el primer período de la colonización. Florián Paucke.

Los pintores jesuitas trabajaron en las ciudades del Río de la Plata, Tucumán y Paraguay, incorporando pinturas y esculturas a los templos y, dedicándose también a la formación de indígenas, mestizos y negros en sus talleres. Numerosos son los nombres y testimonios de su producción, que trascendieron el tiempo y llegaron hasta la época actual. Entre ellos citaremos sólo a un artista: el jesuita alemán Florián Paucke (1719-1789), se conservan en Austria las ilustraciones acuareladas de sus memorias, éstas son un completo registro de la Argentina colonial: trajes de soldados y civiles, costumbres y usanzas de los indígenas, la vida cotidiana, útiles de labranza, la agricultura y hasta la fauna y la flora.

 
DESDE LA INDEPENDENCIA HASTA LA DÉCADA DEL SIGLO XX


A partir de la Revolución de Mayo -y bajo el influjo de las corrientes de pensamiento tomadas de la Revolución Francesa-, la temática religiosa señalada en el período colonial fue menos abundante; esta vez, la actividad pictórica se desarrolló fundamentalmente en el retrato y las escenas de costumbres.
Un numeroso grupo de artistas extranjeros visitaron, residieron por algún tiempo o se establecieron en la Argentina; captando en sus obras los tipos y costumbres de la región: Emeric Essex Vidal (1791-1861), marino inglés, dejó acuarelas con texto que son un registro notable del pasado argentino; Carlos Enrique Pellegrini (1800-1875), llegó contratado como ingeniero, razones políticas le impidieron llevar a cabo las obras públicas programadas, entonces se dedicó a la pintura, realizando numerosos retratos, escenas de costumbres y vistas de la ciudad; Adolfo D'Hastrel (1805-1875), otro marino, reunió dibujos y acuarelas en el libro Colección de vistas y costumbres del Río de la Plata (1875); el litógrafo César Hipólito Bacle (1790-1838), imprimió en su establecimiento Litografía del Estado (1828-1838) Trajes y costumbres de la provincia de Buenos Aires, colaboraron con él su esposa Andrea Macaire y Arturo Oslow, entre otros.


Interior de la Catedral de Buenos Aires, 1830 Carlos Enrique Pellegrini.

 
 Raimundo Monvoisin (1790-1870) y Mauricio Rugendas (1802-1858) se destacaron también entre los artistas extranjeros de la primera mitad del siglo XIX. El primero residió en Buenos Aires y siguió luego a Chile, realizó Gaucho Federal y La porteña en el templo. El segundo visitó Brasil, México, Perú, Bolivia y Chile; a él le debemos obras como Desembarco de pasajeros en Buenos Aires y Retrato de Mariquita Sánchez de Mendivillie.

                                          La Porteña en el Templo Raimundo Monvoisin.

Cabe mencionar también a dos artistas argentinos: Carlos Morel (1813-1894), quien reunió sus escenas de costumbres litografiadas en Usos y costumbres del Río de la Plata (1844-1845), realizó retratos y registró costumbres de la época como: Payada de la pulpería y Combate de caballería en la época de Rosas; Prilidiano Pueyrredón (1823-1873), arquitecto, ingeniero y urbanista, fue uno de los pintores argentinos más notables del siglo XIX.

Carga de Caballería del Ejército Federal. Morel Carlos 
Entre sus obras se encuentra el Retrato de Manuelita Rosas, Un alto en el campo y El baño un desnudo demasiado audaz para la época
Un alto en el Campo.   Prilidiano Pueyrredón


DE LA DÉCADA DEL '20 HASTA LA ACTUALIDAD


La historiografía del arte argentino coincide en señalar a la década del '20 como el período en que se produjo la modernización del lenguaje plástico en Argentina. Diversos acontecimientos sostienen esta afirmación: Regresaron a Buenos Aires Emilio Petorutti, el Grupo de París y Alfredo Guttero. Actuaron Xul Solar, los Artistas del Pueblo, el Grupo de la Boca y otras individualidades. Desde distintos ángulos formales e ideológicos -los artistas que regresaron al país conocían el lenguaje de las vanguardias europeas- , se cuestionó el gusto dominante y sus árbitros: los organismos oficiales. Se fundó Amigos del Arte, organismo que brindó espacio a las nuevas tendencias. 

De aquí en adelante es imposible, sin caer en omisiones injustas, establecer la lista de artistas y grupos que enriquecen la plástica argentina; todas las tendencias, todas las búsquedas se hallan presentes.
Mujeres Indolentes Alfredo Guttero.


Con esto terminamos nuestro destino; realizaremos una parada en nuestra querida Colombia.

sábado, 5 de febrero de 2011

Arte & Musica en MEXICO

En México, en 1846 se contrató a Pelegrín Clavé para dirigir la reapertura de la Academia de San Carlos, organismo desde el que fomentó la temática histórica y el paisajismo con una visión europeísta.

La investigación del origen del arte sonoro empieza a finales del siglo XIX. Fue un estudio muy complicado, dado que por aquel entonces no existían fuentes audibles. Posteriormente, gracias al invento del fonógrafo (primer grabador de sonidos) se consiguió avanzar con mas rapidez.
Para algunos filósofos la música tiene sus orígenes en los lenguajes tonales, cuna común de la música y el lenguaje. En la época prehistórica la música siempre se acompañaba de ritos y danzas mítico-religiosas. La característica era la melodía estrecha con 2 o 3 sonidos repetidos y monótonos que recuerdan al ritmo del hombre al andar.
A partir de entonces se diferencian dos tipos de efectos de música que siguen existiendo en la actualidad: la "excitación violenta" y la "calma y tranquilidad". Para hacer música, nuestros antepasados recurrían a gritos, chillidos y registros muy agudos. Aquí hay que buscar el origen de la música instrumental: para distorsionar la voz se empezaron a utilizar objetos externos.
Los inicios de la música instrumental están al servicio del ritmo y el ruido.
A partir del neolítico aparecen los primeros instrumentos capaces de producir melodías simples, fabricados en su mayoría con huesos y pieles de animales como las flautas de hueso con agujeros, xilófonos de huesillos o tambores de piel humana.
Durante cientos de miles de años (aprox. entre el 600.000 y 100.000 A.C.) el hombre se dedicó a manipular cadáveres para la obtención de instrumentos. Por lo tanto, la gente que se dedica a criticar la música poco melódica y a afirmar una y otra vez que la mejor música era la de antes, debería de haber nacido hace unos cuantos miles de años.
O por lo menos tener en cuenta que las composiciones pueden o bien excitar o bien tranquilizar a los oyentes y que ambas tendencias deberían de ser respetadas por igual.


Música indígena: 
Se sabe muy poco de la música prehispana de Mexico, aunque son abundantes los grupos que reivindican esa tradición a lo largo de todo el país. Los indígenas carecían de instrumentos de cuerda, y su música estaba basada en percusiones e instrumentos de viento. Existen muy pocas referencias históricas y arqueológicas que permitan siquiera adivinar el tipo de música que cultivaban los indígenas antes de la llegada de los españoles.
Del último período de la civilización mesoamericana,  se sabe que existía una deidad patrona del canto, la música y el juego. Su nombre era Xochipilli, el Príncipe Flor.
Quizá la danza del Venado, de los pueblos yaquis y mayos de Sonora, sea uno de los pocos testimonios de la música prehispánica que han persistido hasta nuestros días, tanto en su instrumentación como en la lírica. Sin embargo, es posible señalar que los pueblos precolombinos carecieron de instrumentos de cuerda, y que su música era más rítmica que melódica. Entre los instrumentos que utilizaban está el teponaztle y el huéhuetl, dos tipos de tambores de madera; las ocarinas y flautas de barro o carrizo, raspadores de hueso o de madera, y cascabeles. Tras la llegada de los españoles, los indígenas aprendieron de los misioneros la música europea. Muchas de las danzas de Conquista que se practican en las comunidades indígenas del país tienen origen en ese tiempo; igual que ciertos géneros asociados con el culto católico, como la danza de Matachines y el son de concheros,  entre otros.

MUSICA MESTIZA:

Internacionalmente conocido es el conjunto del mariachi, asociado a las grandes figuras de la "canción mexicana" ranchera, que tuvo su período de florecimiento entre las décadas de 1940 a 1970. Es un caso muy interesante pues un conjunto típico regional se convirtió en un símbolo nacional.
El mariachi es originario del occidente de México, específicamente de los estados de Nayarit, Colima y Jalisco, que se disputan su paternidad. Lo cierto es que en un principio, el mariachi era una orquesta popular e indígena, y su indumentaria nada tenía que ver con la del charro (es decir, el traje de los ricos hacendados ganaderos) e interpretaban los "sones de mariachi". Una nota interesante es que estos conjuntos musicales arribaron a la  Ciudad de Mexicoantes que a la capital de Jalisco. A partir de la primera década del siglo XX comienzan a transformarse: visten el traje de charro (mismo que ya usaban las orquestas típicas desde el Porfiriato), y amplían su repertorio con piezas de diferentes regiones de la Republica:  sones abajeños, jarabes, corridos, huapangos y canciones bravías, al estilo deLucha Reyes. También añadieron la trompeta como instrumento imprescindible.
Con el auge del cine mexicano las películas de Tito Guízar , Jorge Negrete, Pedro Infante y Javier Solís, dieron a conocer el mariachi así como un México rural idealizado.
El son es una música en la cual se mezclan las influencias indígenas, españolas y africanas, incluso asiáticas en algunos casos. Se trata de un género con ritmo de 6/8, cuya instrumentación varía de región en región. Un conjunto de sones es denominado jarabe, y de este tipo, existen los jarabes Tapatío, Mixteco, del Valle, Tlaxcalteca, Michoacano, etc. A demás de los ya señalados sones de mariachi, hay son jarocho, huapango, son abajeño y muchos más. Géneros de aparición más tardía son la jarana y la trova yucateca, que se cultivan en la península de Yucatán, y que recibieron influencia caribeña (especialmente del son cubano y el bambuco colombiano); la chilena, originaria de los estados de Guerrero y Oaxaca, y que recibió la influencia de la cueca chilena y la marinera peruana.


LOS CORRIDOS:

El siglo XX comenzó con la influencia de la revolución mexicana, que dio impulso al corrido, que es una forma de comunicar los últimos acontecimientos por medio de tonadas fáciles de memorizar, derivado directo del cantar de gesta y del juglar. Su composición es de carácter popular, compuesta en versos octosílabos con rima 2-4 ó 1- 4. Esta misma fórmula sobrevive hasta hoy en día en la forma de los "narcocorridos", que son cantares en el típico sentido de la palabra, pero con referencia a hechos relacionados con el tráfico de drogas en la frontera norte del México, y también con la vida de migrantes indocumentados en el sur de los Estados Unidos de América.



PINTURA MEXICANA SIGLO XVIII




Josep Antonio de Ayala, La familia del Valle a los pies de la Virgen de Loreto, 1769.

A la par con la construcción de templos y casas proliferan los temas religiosos. En la Nueva España, como en el resto del Nuevo Mundo, a partir del siglo XVII, y en particular durante el siglo XVIII, el retrato pasó a ser parte importante del repertorio artístico. En una sociedad caracterizada por el profundo sentimiento religioso del que estaba imbuida, se esperaba que muchos retratos reflejasen las virtudes morales y la piedad del modelo.

PINTURA MEXICANA DEL SIGLO XIX

José María Velasco, El Valle de México.

En este siglo también se cuenta con ejemplos de pinturas murales como las de estilo costumbrista creadas entre 1855 y 1867, en La Barca, Jalisco.

Destacan en esta época: Pelegrín Clavé, Juan Cordero, Felipe Santiago Gutiérrez y José Agustín Arrieta.


 

PINTURA MEXICANA DEL SIGLO XX

 Algunos de los pintores más destacados en este siglo son:

 

Francisco Goitia, Autorretrato con mano en el pecho, 1955.

  • David Alfaro Siqueiros, pintor y muralista, (murales en Tecpan (Tlatelolco), Polyforum Cultural Siqueiros)
  • Raúl Anguiano, geometría armónica, muralista y grabador.


PINTURA MEXICANA DEL SIGLO XXI

Algunos de los pintores más destacados en este siglo son:

  • Patricia Calvo Guzmán:  Estudió pintura en Beijing. Su obra, de marcada influencia oriental, rememora las figuras de papel recortado de México y de China, mezclándolos con una rica gama cromática.
Las máscaras han sido usadas en muchas culturas alrededor del mundo. Las máscaras eran una parte importante de la cultura mexicana desde antes de la llegada de los
españoles.




El material más comúnmente usado es la madera Máscara  Malinche.  Indígenas Nehuas; Guerrero. Esta máscara jugó un papel clave en la danza Tenochtli, la cual cuenta la historia de la caída de Tenochtitlán, la capital Azteca.



CERAMICA:
La cerámica es probablemente la más conocida de las artes populares de México, y una de las más antiguas. La cerámica se encuentra en todas las regiones del país, en diferentes formas y estilos. La cerámica mexicana era tradicionalmente hecha a mano, usando rollos
o moldes. Llamada loza de barro, esta arcilla era horneada a baja temperatura. Antes de la llegada de los españoles a México, el cocimiento tenia lugar en hogueras. Los esmaltes minerales, el torno de alfarería y los hornos de apertura superior fueron introducidos por
los españoles y a veces son usados en la actualidad.


CESTAS, JÍCARAS Y VIDRIO:

La cestería es una de las artes más     
antiguas de México. Al igual que la
cerámica, la cestería puede ser creada
para uso cotidiano o para decoración.
Los recipientes de jícara son otra arte
común. Utilizada desde el año 8000 AC,
la jícara es una vasija natural. Muchas se
dejan al natural como fuentes y utensilios,
algunas se utilizan para hacer cascabeles,
mientras que otras se decoran
para la venta.

En algunas partes de Oaxaca, las jícaras se tallan de manera decorativa por los Indígenas Mixtecas. Las cáscaras de coco y otras semillas grandes se tallan de la misma manera en Tabasco y Veracruz.

El vidrio fue introducido a México por los Españoles. Puebla fue el primer lugar donde el vidrio fue trabajado, y desde allí se difundió a Ciudad de México y a Jalisco, donde se fabrica la mayoría del vidrio de México. Aunque el vidrio es más común en forma de recipientes, también es popular en forma de cuentas para joyería. El vidrio mexicano soplado a mano es conocido por su rica variedad de colores.
ESTAÑO Y COBRE:  
Los españoles introdujeron el estaño a México en la época colonial. Se fabrican muchos artículos en estaño, tales como ornamentos, marcos para espejos y pequeñas cajas. Con frecuencia el estaño es cortado a mano, y se utilizan herramientas especiales para repujar los dibujos en el estaño. Las diferentes partes de estaño se pegan utilizando soldadura de plomo o de hierro. Luego, el estaño se pinta en una variedad de colores.
El cobre también fue introducido por los españoles. Los artesanos crean platos, jarras, tazas, bandejas vasos, candelabros y otros objetos útiles en cobre, los cuales se venden en todo
México.

TALLA EN MADERA EN OAXACA:
El valle de Oaxaca
queda en el estado                        
sureño mexicano de
Oaxaca. Muchos de los
talladores son descendientes
de los indígenas
Zapotecas, nativos del área. La madera suave del árbol de copal se
utiliza para tallar estas extraordinarias criaturas. Estas figuras son
hechas con una gran dosis de imaginación. Son talladas, lijadas y luego
pintadas a mano utilizando colores brillantes.
 
ESPERO LES HAYA GUSTADO, ESTE PEQUEÑO ABRE BOCAS POR ESTE PAIS LLENO DE VIDA Y COLORIDO... CONTINUAREMOS NUESTRO PROXIMO DESTINO...  

 

martes, 25 de enero de 2011

“BIENVENIDOS A BRASIL UN PAÍS DE COLORES”


MUSICA Y ARTE EN BRASIL

La música en Brasil   parte de 2 bases diferentes, la  tradición escrita, de origen europeo, conocida como  “erudita” , y la tradición no escrita, combinación de las músicas europeas, indígenas y africanas
 Música escrita

 se desarrolla en  siglos XVI al XVIII, va ligada a la religión católica y tuvo una implantación lenta en la cultura
Originado principalmente  en:

Bahía
 Olinda (Pernambuco)
 Río de Janeiro
São Paulo

Minas Gerais
Los músicos son generalmente artesanos mulatos, reunidos a veces en colegios corporativos. Destaca la música mineira en el siglo XVIII: redescubierta por el musicólogo Curt Lange.


El traslado de la corte de Don João VI a Brasil, en 1808, motivado por la invasión napoleónica, da impulso a la vida musical en Río de Janeiro, movilizando instrumentistas y coros dedicados prioritariamente a la música religiosa.
La creación del Conservatorio Musical, en 1842, fomenta el desarrollo de una música instrumental no religiosa, a lo cual contribuyó la figura de Francisco Manuel da Silva (1795-1865), autor del Himno Nacional.
 El primer autor de expresión internacional, sin embargo, será Carlos Gomes (1836-1896), cuya ópera " Il Guarany",  estrenada en la Scala de Milán, llama la atención por la combinación de los rasgos típicos de la ópera italiana con el mundo indigena de América.
Todavía en el siglo XIX, algunos nacionalistas románticos, como Alexandre Levy (1864-1892) y Alberto Nepomuceno (1864-1920), buscan aclimatar la música de cámara y sinfónica al ambiente local, utilizando ciertos ritmos y temas de la música popular (es decir, de la tradición no escrita).
Al lado de éstos, hay aquéllos que, bastante cercanos a la música europea de finales de siglo, como Henrique Oswald (1852-1931) y Glauco Velasquez (1884-1914).



Alrededor de 1920, la composición de música concertística característicamente brasileña gana nueva fuerza con Villa-Lobos (1887-1959) y las primeras generaciones de autores dedicados al nacionalismo modernista, que persiguen la síntesis entre la moderna música europea y elementos populares.
La afirmación y radicalización de la vanguardia se produce especialmente, en la década de los 60, por el grupo paulista Música Nova.
En los últimos años del siglo XX, se desarrolla la producción, más propiamente escritural que escrita, con la aparición de la música electrónica y electroacústica.



Música popular o no escrita
 Se remonta a un período de aculturación de elementos portugueses, indígenas y africanos, en los primeros siglos del periodo colonial.
Sobre la presencia africana, se debe decir que los contingentes de africanos esclavizados trajeron una infraestructura rítmica relacionada con los gestos danzantes y vocales que pasaron por siglos de sincretismo. Éste, conectado con las estrategias ambivalentes de adaptación y de resistencia del esclavo, así como con una cierta porosidad cultural del esclavismo brasileño, que se prolonga hasta finales del siglo XIX, da el tono a la formación de la música brasileña.


La Modinha, reconocible en el siglo XVIII por sus meneos lánguidos y sensuales en los que se mezclan los motivos melódicos sincopados, y el Lundu, género de música danzante oriunda de los batuques africanos, componen el sustrato al mismo tiempo lírico y coreográfico de la música brasileña. Sintomáticamente la modinha, originada en danzas de corte, abrasileñadas en la dicción, en el clima poético y en los diseños rítmico-melódicos, se difunde entre las capas populares, mientras el lundu, intrínsecamente popular en su origen, es adoptado como género instrumental y pasa por un movimiento de relativa asimilación en los medios cultos donde se practica como música instrumental.


En el siglo XIX, la Polka, introducida como danza de salón en 1844, será progresivamente adaptada a formas de ejecutar que testimonian la dicción. la polka da origen al Maxixe y al Choro, dos géneros fundamentales para el surgimiento de la moderna música popular urbana.


En el siglo XX, sin embargo, la introducción del gramófono, el disco y la radio, dará lugar a la gran expansión de esa corriente de la música popular urbana, la Samba, género de canción que hace emerger las bases rítmicas de las músicas de negros, muchas veces improvisadas a partir de refranes colectivos, ahora condensada y compactada con vistas a su nueva categoría de mercancía industrializada. Reconocida a partir de 1917 a través del éxito de "Pelo telefone", composición de Donga que adaptaba y hacía bricolaje con temas anónimos ya conocidos, la samba se va transformando poco a poco, pero en especial a finales de la década de los años 30, en un verdadero símbolo de la cultura popular brasileña moderna.


La tradición de la samba se desarrolla a lo largo de los años 20 (con Sinhô, João da Baiana, el propio Donga, Pixinguinha), los 30 (con Ismael Silva, Wilson Batista, Noel Rosa, Assis Valente), los 40, (con Dorival Caymmi y Ari Barroso), los 50 (Geraldo Pereira), ganando más que su ciudadanía la condición de emblema, entre pícaro y apologético, de Brasil. Su decantación poética tiene continuidad en la obra de autores contemporáneos, como Chico Buarque y Caetano Veloso, y define el perfil general de la trayectoria de Paulinho da Viola. Bien sea olvidada o retomada por el consumo de masas, vuelve a veces en forma diversificada, como es el caso del "pagode".


El desarrollo de la música popular urbana se produce en estrecha relación con el fenómeno del Carnaval de calle, que gana fuerza con la modernización urbanística de Río de Janeiro, juntando, en una especie de caleidoscopio social la fiesta antes separada de los ricos (en los desfiles y clubes), de los pobres (en los grupos carnavalescos) y de los remediados (en ranchos y blocos). Una parte considerable de las grabaciones de sambas y marchinhas, hasta los años 50, se definían por el espíritu carnavalesco o se destinaban directamente a ese uso.


A finales de la década de los años 50, la Bossa Nova revoluciona la música popular brasileña al incorporar armonías complejas de inspiración impresionista o jazzista íntimamente ligadas a melodías matizadas y modulantes, cantadas de modo coloquial y lírico-irónico y con un ritmo que radicalizaba el carácter suspensivamente sincopado de la samba. Esa síntesis resulta especialmente de la poesía de Vinicius de Moraes, de la imaginación melódico-armónica de Tom Jobim y de la interpretación rigurosa de las mínimas inflexiones de la canción y de la solución rítmica encontrada por João Gilberto.


Las décadas posteriores marcan la presencia de continuadores de las conquistas de los años 60, como Luiz Melodia, João Bosco, Djavan, Alceu Valença, surgidos en los años 70, al lado de compositores de música sobre todo instrumental como Hermeto Paschoal y Egberto Gismonti, cantantes como Tim Maia, radicalizadores de las experiencias tropicalistas, como Arrigo Barnabé, que surge al lado de Itamar Assumpção y del grupo Rumo en la tendencia conocida como "vanguardia paulista", grupos de rock brasileño en los años 80, entre los cuales destacan Os Titãs, Paralamas do Sucesso, Legião Urbana, y creadores de nuevas poéticas, en los años 90, como el paulista Arnaldo Antunes (que perteneció a los Titãs), el bahiano Carlinhos Brown y el pernambucano Chico Science (líder del movimiento Mangue Beat, precozmente desaparecido).



Bossa Nova: significa algo así como una nueva "manera", ya usada difusamente, adquiere un nuevo sentido alrededor de 1958. Se trata de una reinterpretación de la samba, dialogando con rasgos de la canción americana, del jazz, del impresionismo francés, llevada a cabo por jóvenes de clase media de la Zona Sur de Río de Janeiro. Entre ellos se incluyen la cantante Nara Leão, Carlos Lira, Roberto Menescal, Ronaldo Bôscoli, Oscar Castro Neves, Silvia Teles, Alaíde Costa, Baden Powell, entre otros. A partir de 1962, después de un Festival de Bossa Nova en el Carnegie Hall, en Nueva York, obtiene gran repercusión e influencia internacional.


Choro: género de música instrumental, muchas veces virtuosístico, tocado, desde finales del siglo XIX, por simples trabajadores en Río de Janeiro, que reinterpretan con un sentido propio de improvisación y ornamentación un repertorio que puede incluir polkas, mazurcas, valses, lundus y maxixes. La formación más tradicional se compone de flauta, cavaquinho y guitarra. Entre los grandes "chorones" están el flautista Joaquim Antonio da Silva Calado (1848-1880), Anacleto de Medeiros (1866-1907), Chiquinha Gonzaga (1847-1935), Sátiro Bilhar (1860-1927), Pixinguinha (1898-1973).

Lundu: danza sincrética basada en los batuques de los esclavos bantos. Por la libertad corporal que supone, fue muchas veces vista como licenciosa e indecente. Las descripciones hablan en gestos que parecen combinar características de fandangos ibéricos (como el estallido de los dedos) con la umbigada (golpe que el danzarín solista da en el ombligo de quien le va a sustituir en los bailes de corro) característicamente africana. Desde finales del siglo XVIII adaptada para saraos de la corte, el lundu tiene éxito como danza de salón. Son variaciones del lundu, la tirana, la chula, el fado, el miudinho y el baiano. Con la llegada de la polka, con el tango y la habanera, con los cuales se funde, el lundu viene a ser el origen del maxixe, el primer género de la música popular urbana moderna, a finales del siglo XIX y principios del XX.

Marchina: género de canción graciosa, en compás binario, desarrollada principalmente entre los años 20 y 50, y destinada al carnaval. Muchas veces humorística y, en ciertos casos, claramente paródica, corresponde ciertamente a un testimonio de la clase media. La pionera del género es "O abre-alas", de Chiquinha Gonzaga (1847-1935), de 1899. Sus cultivadores más característicos son Lamartine Babo (1904-1963) y João de Barro (1907), que trabajaba en colaboración con Alberto Ribeiro (1902-1971).

 
Maxixe: danza urbana surgida en los bailes populares de Río de Janeiro alrededor de 1875 y que se extendió por los clubes carnavalescos y teatros de revista. Resulta de una apropiación de la polka europea a través de la síncopa afrolusitana, con toques de habanera y de tango. Primera danza popular urbana en Brasil que obtiene alguna repercusión en Europa, en la década de los años 10.

Modinha: la palabra viene de la "moda" portuguesa, tipo de canción de salón basada en fórmulas melódicas posiblemente italianas. Abrasileñada, adquiere una "sensualidad blanda", movimientos sincopados, palabras de gusto tropical y afro-brasileño, además de una carga de lenguaje afectivo, comenzando por el diminutivo aplicado al propio nombre del género, "modinha".

MPB: sigla que se aplicó, en la década de los años 60, al movimiento de canción que sigue a la bossa nova, con autores y públicos en gran parte relacionados con el medio estudiantil, lo que hizo que fuera conocida también como música popular "universitaria". Espectáculos de teatro musical politizado, como el show "Opinião" (que lanzó a la cantante Maria Bethania, en 1965, sustituyendo a Nara Leão, al lado del sambista de Río de Janeiro Zé Kéti y del músico nortista João do Vale) marcaron la época, seguidos de los espectáculos estudiantiles y de los famosos festivales de la canción promocionados por la televisión, entre los años 1965 y 1969. La MPB desdobla elementos creados por la bossa nova, dirigidos por una temática muchas veces relacionada con la crítica de la injusticia social y de la represión dictatorial.

Samba: según se supone, la palabra "samba" vendría del quimbundo "semba", refiriéndose al gesto de la umbigada, y se generaliza en el siglo XIX como designativo de danza y baile popular en general. A finales de la década de 1910, sin embargo, el samba urbano, que viene de la danza de corro popular en Río de Janeiro, enriquecida por el aporte de contingentes de negros de origen bahiano, cobra un formato adaptado a las necesidades de los medios de masas emergentes.
Los estribillos colectivos, alternados con estrofas de improvisación individual, se convierten en canciones de autor que sintetizan rítmicamente todo el proceso de sincopación que ha venido desarrollando, de manera anónima y secular, del lundu al maxixe.


La instrumentación, además de la guitarra y del cavaquinho, desarrolla una gama percusiva que incluirá progresivamente pandero, tamborim (especie de pequeña guitarra), zambomba, sordo y cajas.
 La samba se constituyó, según José Ramos Tinhorão, a medida que entramos en la década de los años 20, en el ritmo que establece el denominador común entre el carnaval de los pobres, de los ricos y de los remediados, convirtiéndose en un medio de representación al mismo tiempo popular y moderno de Brasil.
Lo que se institucionalizará como una forma de ciudadanía de la cultura popular de origen africano, transitando entre la malandragem, por una parte, y la apología de los dones carnavalescos y festivos de Brasil, por otra.
Los desfiles carnavalescos, que adquieren magnitud y grandilocuencia, en la primera mitad de la década de los años 40, fortalecerán las "escuelas de samba", comunidades de populares dedicadas a la samba y que viven su gran momento en la competición de los desfiles de carnaval hasta nuestros días.



Arte en la Prehistoria (15.000 a 3.000 aC)

Pinturas rupestres (en las paredes de las cuevas) más antiguo de Brasil se encuentra en la Serra da Capivara, el estado de Piauí. En el período comprendido entre 5000 y 1100 antes de Cristo, la gente de la Amazonía objetos fabricados y decoraciones de cerámica destacan las vasijas de cerámica de la isla de Marajó y Tapajós. El arte plumario (con plumas de aves) hecho por los indios y la pintura corporal, utilizando pinturas derivados de la naturaleza, representan importantes ejemplos de arte indígena.


Arte en la colonización temprana (siglos XV y XVI)

Junto con los portugueses, y luego llegar influencias artísticas de principios del Renacimiento y de la fase barroca. En el momento en que los holandeses invadieron el noreste de Brasil y se quedó allí (la de1630 1654), muchos artistas muestran el paisaje, los indios, los animales las flores, y la vida cotidiana en el noreste. En el momento de que el gobierno de Mauricio de Nassau, llega a Brasil, muchos pintores, entre ellos el paisaje de Frans Post. Este artista holandés utiliza técnicas de la luz y el color típico de la pintura holandesa, y por lo tanto representa a los escenarios del nordeste de Brasil en el siglo XVII.
Frans Post

António Francisco Lisboa “ Aleijadinho”

Neoclasicismo (siglo XIX)

D. Juan VI que llegaron a Brasil en 1808 los cambios realizados en el paisaje cultural de la colonia. En 1816, trajo a Brasil, pintores y escultores comprometidos con el ideal del Neoclasicismo. Se destacó en la misión artística francesa: Nicolas-Antoine Taunay Taunay Félix-Émile Jean-Baptiste Debret Taunay y Auguste Le Breton (jefe de misión). Estos artistas tratado de representar la vida cotidiana de la colonia en una figura romántica, idealizada del nacionalismo indio y poniendo de relieve y paisajes naturales.
Nicolas-Antoine Taunay





El eclecticismo en las bellas artes (1870-1922)

Período marcado pesa fusión de estilos artísticos europeos como, por ejemplo, el impresionismo, el simbolismo, el naturalismo y el romanticismo. Se incluyen en esta temporada: Eliseu Visconti, Júnior Almeida y Seelinger Helios.
 Seelinger Helios

Expresionismo (siglo XX)

Dos artistas expresionistas se destacan en este período: Anita Malfatti y Lasar Segall.
La primera, mediante la celebración de su primera exposición en Sao Paulo, muestra su pintura llena de colores tropicales y llena de escenas de la realidad de Brasil.
Anita Malfatti conmocionó a la sociedad tradicional con sus obras expresionistas, como por ejemplo, Yellow Man y los japoneses.
Anita Malfatti




Arte Moderno: El modernismo en la 1 ª mitad del siglo XX

La marcha de esta temporada fue la Semana de Arte Moderno, celebrada en São Paulo en febrero de 1922. Esta semana, varios artistas comprometidos a cambiar la cara del arte nacional que se presenta y conmocionó al público. Ellos rompieron con las normas europeas y trató de mejorar la identidad nacional y un arte, cuyo paisaje de fondo, los paisajes eran brasileños y el pueblo brasileño. Innovado y rompió con la tradicional. Modernismo parte muy preocupados social de Brasil.
Destacan como artistas modernos: Di Cavalcanti, Vicente do Rego, Anita Malfatti, Lasar Segall, Tarsilla do Amaral y Nery Ismael.
Para mejorar el arte modernista, mientras que reúne obras de diferentes periodos, dos museos se crean en este momento: MASP (Museo de Arte Moderna de São Paulo), creado por el empresario y Assis Chateaubriand MAM-RJ (Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro ).
Nery Ismael


El hormigón (1950 y 1960)

movimiento de arte abstracto se caracteriza por el uso de figuras geométricas y razonamiento basado en el dibujo. Este movimiento artístico fue creado por el grupo Quiebre Paulo, formada por artistas Haroldo de Campos, Geraldo de Barros y Waldemar Cordeiro.
En Río de Janeiro, está el grupo de cabeza que desafía el arte concreto y comienza Neoconcretismo. Al acercarse al pop art y el arte cinético, obras de arte elaboradas haciendo hincapié en la luz, el espacio y los símbolos. Este periodo son: Amilcar de Castro, Franz Weissmann, Lygia Clark, Lygia Pape y Helio Oiticica y Ivan Serpa.
Franz Weissmann” verde”




El arte de la informalidad y el resumen (1960-1970)

En esta etapa, el arte abstracto está marcada por gestos de la informalidad y la lírica. Los medios de comunicación dan a los temas de la producción de obras de arte políticamente comprometido.
Cabe destacar los siguientes artistas: Tomie Ohtake, Manabu Mabe, Arcangelo Ianelli y María Bonomi.

 
1970: La tecnología y el arte

En este momento los nuevos sistemas y métodos se utilizan en obras de arte. La instalación (uso de la tecnología para promover la interacción entre el trabajo y el espectador), el graffiti (pintura en aerosol en lugares públicos), el arte electrónico (uso de tarjetas de medios para crear obras de arte) y rendimiento (uso de teatro y danza junto con las obras).
Destacan en esta temporada: Siron Franco, Antonio Lizárraga, Luiz Paulo Baravelli, Cláudio Tozzi, Takashi Fukushima, Vallauri Alex, Regina Silveira, Jardín Evandro, Mira Schendel y José Roberto Aguilar.
Takashi Fukushima, “A pintura do aniverso”


Neo-Expresionismo (1980)

En los años ochenta, el arte trae de vuelta a los medios artísticos tradicionales, aunque al mismo tiempo, el fortalecimiento del arte conceptual y la abstracción. Medios tecnológicos interferir, haciendo posible la creación de video arte. Las relaciones entre espacio público y obras de arte permiten una intervención urbana, lo que lleva al arte público.
Importantes artistas neo-expresionistas: Guto Lacaz, Meireles, Tunga, Gross Carmela, Dudi Maia Rosa, Francia Rafael, Granato Ivald, Marcelo Nitsche, Mario Ramiro, Junior Hudnilson, Daniel Senise y Alex Fleming.
Ivald Granato "Parangolés"





El postmodernismo (1990)

Los debates sobre la historia del arte y la importancia artística de ganancia conceptos y la influencia de este período. El uso de la tecnología, la deconstrucción de los acercamientos del arte del arte y el mundo real, la globalización del arte. Estas fueron las formas de arte en la década de 1990.
Los artistas de esta época: Leda Catunda, Sandra Kogut, Ventas Laurita, Irán do Espirito Santo, Rosangela Rennó Leirner, Vinci Helio, Aprígio, Anna Amalia, Benjamín Marcos Cole, Mubarac Claudio, Adriana Varejao, Beatriz Milhazes Hermano Luis y Alex Cerveny 
LEDA CATUNDA  “Jardím das vacas”



El barroco y rococó (XVI a XIX)

Período en el que destaca la escultura y la decoración de las iglesias con características religiosas. También en el período de los siguientes artistas: Frei Agostinho da Piedade, Agostinho de Jesús, Domingos da Conceicao da Silva, y Fray Agustín de Pilar.
A la altura del siglo de oro, las iglesias están decoradas para mostrar el poder de la Iglesia. El uso de las curvas y espirales prevalecer en las obras de este período. Los artistas utilizan una gran cantidad de materias primas típicas de Brasil, tales como la esteatita y madera. El artista que se destacó en este momento se Aleijadinho.